¿Qué es la OBJECIÓN de CONCIENCIA?

La objeción de conciencia se basa en la eximente del cumplimiento del derecho en favor de las propias convicciones, es decir, las propias creencias.

Define la Sentencia del Tribunal Constitucional nº 161/1987, de 27 de octubre, la objeción de conciencia como:

“el derecho a ser eximido del cumplimiento de los deberes constitucionales o legales por resultar ese cumplimiento contrario a las propias convicciones.”

Se trata de derecho constitucional amparado por la norma suprema, es decir, en nuestra Constitución Española en su artículo 30.2.

La objeción puede ser planteada tanto en el sentido de normas de carácter imperativo como en aquellas que son más permisivas.

Ejemplo claro sería que los Testigos de Jehová no aceptan transfusiones de sangre y se encuentra en conflicto con el deber médico de salvar una vida frente a la creencia de no recibir transfusiones de sangre.

Otro ejemplo: permitir llevar el velo islámico en lugares donde no se permite cubrir el cuero cabelludo.

No todas las objeciones de conciencia van a ser respetadas va a haber límites razonables en función de la misma.

Requisitos amparados por el Derecho para alegar la objeción de conciencia:

  • Debe ser una objeción sobre algo concreto.
  • Debe ser razonable según qué ámbito, es decir, teniendo en cuenta el ámbito dónde se aplique.
  • La objeción de conciencia va a poder aplicarse en aquellos casos en los que la normativa establezca una omisión o una acción.
  • La objeción de conciencia solo puede ser aplicable a la persona que objeta no es transmisible a terceros, esto quiere decir que el hecho de que una persona o cualquier profesional tenga una determinada creencia no va a afectar a terceras personas. Ejemplo: médico que se niega a practicar aborto porque está en contra del mismo pero también pretende que nadie lo practique.

La Constitución española de 1978, aparte de la objeción al servicio militar (art. 30.2) y la cláusula de conciencia de los periodistas, no contempla un derecho general a la objeción de conciencia.

No obstante, existe en la doctrina un consenso general en considerar a la objeción de conciencia como un derecho inherente a la persona.

La STC 160/1987, de 27 de octubre, ha precisado que es un derecho constitucional, aunque no fundamental, a la vez que admite su protección a semejanza de los derechos fundamentales mediante recurso de amparo constitucional (art. 53.2 CE).

La doctrina constitucional ha reconocido especialmente el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios en prácticas médicas tales como la interrupción voluntaria del embarazo, la fecundación artificial, y en la dispensa de medicamentos como la píldora del día después.

Jurisprudencia relacionada:

STC 145-2015, DE 25 DE JUNIO –  Vulneración del derecho a la objeción de conciencia, vinculado al derecho a la libertad ideológica.

STC 28-2014, DE 24 DE FEBRERO – Conflictos positivos de competencia.

STC 41-2014, DE 24 DE MARZO y STC 57-2014, DE 5 DE MAYO – Recurso de amparo.

STC 101-2004, de 2 de junio – Principio de libertad religiosa, dichas actitudes religiosas de los sujetos de derecho no pueden justificar diferencias de trato jurídico.

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Publicado por fcondadodelgado

Graduado en Derecho, Mediador, Máster en Derecho Penal y actualmente CEO y Autor del blog: analizatusentencia.wordpress.com.

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